
Hormas profundas, cierres que regulan la altura y lengüetas acolchadas. Para pies a los que todos los zapatos marcan por arriba.
Si los zapatos siempre te aprietan por arriba, no necesitas más talla: necesitas más profundidad. Así son los modelos de esta selección.
Altura interior real en el empeine, no una talla más de largo.
El cierre regula la altura milímetro a milímetro.
Reparte la presión sobre el empeine en lugar de concentrarla.
Sácala y gana altura inmediata, o usa la tuya personalizada.




Si los zapatos te marcan o duelen en la parte superior del pie, si las lengüetas te dejan huella o si necesitas dejar cordones casi sueltos para que el pie entre, tu empeine necesita más profundidad de horma.
Hormas profundas, cierres de cordón o velcro que regulan la altura, lengüetas acolchadas y plantilla extraíble: al sacarla ganas milímetros de altura interior inmediatos.
Es una zona donde la hinchazón se nota especialmente, porque el zapato cierra justo ahí. Por eso recomendamos cierres regulables: abres un punto por la tarde y el pie sigue cómodo.

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Leer el artículo →El empeine alto es una de las causas más ignoradas de zapato incómodo, porque no tiene nombre médico famoso ni se ve a simple vista. Lo delatan las señales de siempre: la lengüeta que deja marca, el mocasín que no entra, los cordones que hay que dejar casi sueltos, el dolor en la parte superior del pie al final del día. La talla es la correcta; lo que falta es profundidad de horma.
Un zapato más largo no es un zapato más profundo. Al subir de talla, el empeine sigue tocando el techo del zapato y, además, el pie queda suelto a lo largo, se desplaza y roza. La solución está en la construcción del zapato: hormas altas de origen, cortes que abren mucho, cierres que regulan la altura y plantillas que se pueden sacar.
Además, el empeine es una de las zonas donde más se nota la hinchazón vespertina, porque el zapato cierra exactamente ahí. Si a tu empeine alto se suma retención de líquidos, prioriza el velcro: abres un punto por la tarde y sigues cómoda sin cambiar de zapato.
Cuéntanos qué te pasa con los zapatos: dónde aprietan, a qué hora del día se te hinchan, qué talla usas ahora. Te decimos qué horma te conviene, incluso si al final no compras nada.