
Amortiguación real en el talón, tacón bajo estable y plantilla extraíble para usar la tuya. Menos impacto en cada paso, desde el primero de la mañana.
Compatible con plantillas personalizadas
Con dolor de talón, cada paso cuenta. Los modelos de esta selección cumplen las cuatro condiciones que los especialistas piden al calzado para fascitis.
La suela absorbe el impacto antes de que llegue a la zona inflamada.
De 2 a 3 cm: relaja la tensión de la fascia mejor que el zapato plano.
Rígida en el mediopié y flexible solo en el antepié, como debe ser.
Espacio real para tu plantilla personalizada sin perder altura interior.




Uno con buena amortiguación en el talón, suela que flexione solo en el antepié, algo de tacón (2-3 cm) y plantilla extraíble para poder usar la tuya. El zapato totalmente plano y flexible suele empeorar el dolor de talón.
En fase de dolor, sí suele aumentar las molestias: el talón recibe todo el impacto y la fascia trabaja sin descanso. Un tacón bajo y estable con amortiguación descarga la zona.
Sí. La mayoría de nuestros modelos llevan plantilla extraíble, de modo que puedes sustituirla por la tuya sin perder espacio interior. En cada ficha lo indicamos.
El pinchazo al apoyar el pie nada más levantarte es su síntoma más típico, pero el diagnóstico debe darlo un profesional. El calzado adecuado alivia, aunque no sustituye al podólogo.

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El pie avisa mucho antes de que aparezca el dolor. Estas siete señales indican que tu calzado te queda estrecho de ancho.
Leer el artículo →La fascitis plantar es la inflamación de la banda de tejido que une el talón con los dedos y que sostiene el arco del pie. Su síntoma más reconocible es el pinchazo en el talón al dar los primeros pasos de la mañana, que mejora al caminar y vuelve tras estar un rato sentada. Es una de las causas más frecuentes de dolor de pie en mujeres a partir de los 40, y el calzado influye muchísimo, para bien y para mal.
Con un zapato completamente plano y flexible, el talón recibe todo el impacto de cada paso y la fascia trabaja en tensión constante. Por eso las bailarinas finas, las chanclas y caminar descalza en casa suelen empeorar la fascitis. Lo que la fascia agradece es un tacón bajo y estable de 2 a 3 centímetros, que relaja su tensión, y una amortiguación real bajo el talón, que absorbe el golpe antes de que llegue a la zona inflamada.
Si tu podólogo te ha hecho una plantilla personalizada, el zapato tiene que aceptarla sin robarle espacio al pie. Todos los modelos que recomendamos para fascitis llevan plantilla extraíble: sacas la de serie, pones la tuya y el interior sigue teniendo la altura correcta. Este detalle, que parece menor, es el que decide si una plantilla se usa a diario o se queda en el cajón.
La fascitis mejora despacio: semanas, a veces meses. Además del calzado, ayudan los estiramientos suaves del gemelo y la planta, aplicar frío tras el día largo y evitar aumentos bruscos de actividad. Si el dolor persiste o va a más, el diagnóstico y el tratamiento son cosa del podólogo o del traumatólogo; el calzado adecuado es la base sobre la que todo lo demás funciona mejor.
Cuéntanos qué te pasa con los zapatos: dónde aprietan, a qué hora del día se te hinchan, qué talla usas ahora. Te decimos qué horma te conviene, incluso si al final no compras nada.